
Destino
Ichkabal: la monumental ciudad maya cerca de Bacalar que ya puedes visitar
A menos de una hora de la Laguna de los Siete Colores, Ichkabal abrió sus puertas en 2025 tras décadas de estudio. Esta es la guía completa para entender su escala, su historia y cómo visitarla con respeto.
Una ciudad que dormía bajo la selva
Durante siglos, una de las ciudades mayas más grandes del sur de Quintana Roo permaneció oculta entre la selva, a poca distancia de Bacalar. Ichkabal fue documentada formalmente por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) hacia finales de la década de 1990, pero su apertura al público tardó mucho más: la zona arqueológica abrió oficialmente sus puertas el 13 de enero de 2025, como parte del Programa de Mejoramiento de Zonas Arqueológicas (Promeza) vinculado al Tren Maya.
Su nombre dice mucho sobre el lugar. En maya, Ichkabal se interpreta como "entre bajos": de ich, "entre", y kabal, "bajos" o humedales. La ciudad se levantó sobre terrenos elevados rodeados de bajos inundables, suelos húmedos que sus habitantes aprovecharon para la agricultura y para captar agua. Esa relación íntima con el agua, tan propia de esta región de lagunas y cenotes, está inscrita en el corazón mismo del sitio.
Lo que distingue a Ichkabal no es solo su tamaño, sino su antigüedad. Es una de las ciudades más antiguas del área maya: sus primeras grandes construcciones se levantaron siglos antes de que florecieran Chichén Itzá o Uxmal. Visitarla es asomarse a una etapa temprana y fundacional de la civilización maya, no a su ocaso.
La escala: pirámides que rebasan la selva
Ichkabal impresiona por sus dimensiones. El sitio se organiza en torno a una gran plaza enmarcada por enormes basamentos piramidales, con seis grupos arquitectónicos principales y los característicos conjuntos triádicos del estilo Petén, en los que tres templos coronan una misma plataforma elevada. Varias de sus estructuras superan los 40 metros de altura y se alzan por encima del dosel de la selva, una rareza en esta región cultural.
El edificio más monumental tiene un basamento de unos 250 metros por lado y alcanza alrededor de 40 metros de altura, una mole comparable en planta a las grandes pirámides de Mesoamérica. Junto a la plaza principal se encuentra una aguada de aproximadamente una hectárea, un cuerpo de agua artificial que servía para el almacenamiento hídrico y que hoy es hábitat de cocodrilos, lo que le ha valido el nombre de Aguada de los Cocodrilos.
Las cifras sobre la extensión total varían según la fuente, pero suele citarse un núcleo monumental de gran magnitud, descrito por divulgadores como uno de los más vastos del mundo maya. Más allá de los números, la sensación al recorrerlo es la de una urbe planificada con un dominio notable del urbanismo, la ingeniería hidráulica y la arquitectura ceremonial.
Historia: contemporánea de Calakmul y Tikal
La cronología de Ichkabal abarca desde el Preclásico medio hasta el Posclásico, pero su época de mayor esplendor se sitúa entre los años 200 a.C. y 200 d.C., con un apogeo durante el Clásico temprano (aproximadamente 200 a 600 d.C.). En ese periodo fue contemporánea de grandes capitales como Calakmul, en Campeche, y Tikal, en Guatemala, y participó del florecimiento que definió el momento más alto de la civilización maya.
Su ubicación no es casual. Ichkabal forma parte de un denso paisaje arqueológico en el sur de Quintana Roo que incluye sitios cercanos como Dzibanché, Kinichná y Kohunlich. Esta región fue un escenario clave de la política maya temprana, con dinastías que tejieron alianzas y rivalidades a lo largo de siglos. Los especialistas siguen investigando el papel exacto de Ichkabal dentro de esa red de poder.
Por su antigüedad y monumentalidad, algunos investigadores la consideran una pieza que podría ayudar a reescribir partes de la historia regional. Conviene tomar con cautela las afirmaciones más espectaculares que circulan en medios: gran parte del sitio sigue bajo estudio y excavación, y muchas interpretaciones son provisionales. Esa condición de ciudad aún en proceso de revelarse es, precisamente, parte de su atractivo.
Ichkabal frente a Chichén Itzá
La comparación con Chichén Itzá es inevitable, y ayuda a dimensionar lo que se ve. La pirámide principal de Ichkabal, de unos 40 metros, prácticamente duplica en altura a El Castillo, el célebre templo de Kukulcán de Chichén Itzá, que ronda los 30 metros. Su núcleo monumental se describe además como considerablemente más extenso que el de Chichén Itzá.
La diferencia más profunda, sin embargo, es temporal. Chichén Itzá vivió su esplendor entre los siglos IX y XII de nuestra era; Ichkabal ya era una ciudad consolidada más de mil años antes. No son rivales, sino dos capítulos distintos de una misma civilización: Ichkabal pertenece a los orígenes monumentales del mundo maya, mientras que Chichén Itzá representa una de sus últimas grandes síntesis culturales.
También cambia la experiencia del visitante. Chichén Itzá, declarada Patrimonio Mundial y una de las nuevas maravillas del mundo, recibe multitudes y una infraestructura turística desarrollada. Ichkabal, en cambio, se recorre casi en soledad, rodeado de selva viva donde habitan monos araña, jaguares y cocodrilos. Es una visita más cruda y silenciosa, para quien busca la emoción de un sitio que apenas empieza a abrirse al público.
Cómo visitarla desde Bacalar
Ichkabal se ubica en el municipio de Bacalar, en el sur de Quintana Roo, a unos 40 kilómetros de la cabecera municipal según el INAH y relativamente cerca de Chetumal. La ruta más común desde el pueblo de Bacalar combina carretera federal y un tramo final de terracería; conviene calcular entre una hora y hora y media de trayecto, según el punto de partida y el estado del camino. El último tramo no está completamente pavimentado, por lo que en temporada de lluvias es recomendable un vehículo alto o con tracción.
La entrada es gratuita y, de acuerdo con el INAH, el sitio abre de lunes a domingo, en un horario aproximado de 8:00 a 17:00 horas (algunas fuentes locales señalan cierre alrededor de las 16:00, así que conviene llegar temprano). Las instalaciones para visitantes todavía están en desarrollo, de modo que no hay que esperar grandes servicios: se recomienda llegar autosuficiente, con agua suficiente, calzado cómodo para caminar en selva, sombrero, protección solar y repelente biodegradable.
Por su cercanía, Ichkabal se combina muy bien con otros sitios del sur de Quintana Roo, como Dzibanché y Kohunlich, para armar una ruta arqueológica de uno o dos días. Y como ocurre con todo patrimonio en proceso de apertura, la mejor forma de visitarlo es con respeto: seguir los senderos señalizados, no extraer nada, cuidar la fauna y dejar el lugar tal como se encontró. Bacalar y su laguna ofrecen la base perfecta para descansar antes o después de la aventura.
Preguntas frecuentes
¿Ya está abierto Ichkabal al público?+
Sí. La zona arqueológica de Ichkabal abrió oficialmente al público el 13 de enero de 2025, tras décadas de investigación y trabajos de habilitación impulsados por el INAH dentro del programa Promeza, asociado al Tren Maya. Antes de esa fecha circularon varias fechas de apertura que fueron pospuestas.
¿Qué tan lejos está Ichkabal de Bacalar y cómo se llega?+
Está en el municipio de Bacalar, a unos 40 kilómetros de la cabecera municipal según el INAH. Se llega en vehículo propio o taxi contratado, combinando carretera federal con un tramo final de terracería; el trayecto suele tomar entre una hora y hora y media. No hay transporte público directo, y en época de lluvias es preferible un vehículo alto.
¿Cuánto cuesta la entrada y cuál es el horario?+
Según el INAH, la entrada es gratuita y el sitio abre todos los días, aproximadamente de 8:00 a 17:00 horas (algunas fuentes locales indican cierre cerca de las 16:00). Conviene visitarlo por la mañana, llevar agua y protección solar, ya que los servicios para el visitante aún están en desarrollo.
¿Por qué se compara Ichkabal con Chichén Itzá?+
Porque su pirámide principal, de unos 40 metros, casi duplica la altura de El Castillo de Chichén Itzá, y su núcleo monumental se describe como más extenso. La gran diferencia es la edad: Ichkabal floreció más de mil años antes que Chichén Itzá, por lo que representa una etapa mucho más temprana de la civilización maya.
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